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Hay una moda, nada reciente cabe aclarar, dentro del género de anime denominado isekai . Este patrón se lleva cultivando tanto tiempo que ha dado miles de vueltas al eterno ciclo al que están condenados todos los tropos en la ficción: Honestidad - Parodia - Honestidad - Parodia. Es una característica esencial a tal grado que ninguna burla ni obra honesta, dentro del género, puede sobrevivir sin él. No son títulos extremadamente largos, personajes femeninos blandos ni un mundo derivado de la estética del medievo europeo. Sino el catalizador de todas estas aventuras mágicas. La muerte como un nuevo inicio.
Yo sé que es algo bastante específico de un tipo bastante específico de historia dentro de un medio bastante específico. Muy específico. Pero aquí argumento que el foco de esta discusión no debe ser su uso poco conocido fuera de su ambiente, sino su popularidad a pesar de la especificidad de su medio. El simple hecho de que estas historias se siguen escribiendo, editando, publicando y adaptando una y otra vez me dice que su audiencia principal conecta con este tropo a un nivel mucho más profundo que con los temas que la obra quiera tocar. Inclusive me atrevería a opinar que los demás tropos de este género funcionan precisamente porque inician de esta manera.
Pero vamos a retroceder un poco. A pesar de que sé por un hecho que la mayoría de la audiencia de esta revista sabrá exactamente de lo que estoy hablando, me temo que aun así he de explicarlo. Para estar todo en la misma página. El género denominado isekai (versión romanizada de la palabra mundo en japonés) consiste en un protagonista con una vida de mierda siendo transportado a un mundo mágico en donde encuentra nuevo propósito, conoce a un reparto colorido de personajes y aprende una lección sobre por qué su vida anterior no funcionó. Obviamente a las alturas en las que estamos en la evolución del anime este tropo ha sido subvertido a tal punto que la misma subversión se volvió cliché. Inclusive lo que se considera un isekai o no es muy debatido. Hay isekais donde el protagonista no salva el mundo, hay isekais donde el protagonista no aprende ninguna lección, hay un isekai de un vato cuyo destino es literalmente ser geopolítico en su nuevo mundo. Que vergas.
Pero volviendo al tema. El método más popular de transporte para que nuestros protagonistas lleguen al mundo mágico es la muerte. Esto al principio me pareció algo que simplemente tenía sentido. Digo como más acabas en una dimensión en la que existen los dragones, la magia y las monas chinas brujas. Pero después de muchos isekais y muchas parodias (todos tuvimos esa época no se hagan) empecé a pensar que todo esto significa algo más. Qué realmente es una manera de suicidio. Yo sé que suena a que quiero hacer algo divertido y cotorro edgy, pero es un fenómeno que vale la pena pensar. En las obras más honestas de este género el protagonista muere en un acto heroico, después de desperdiciar una vida entera.
Por ejemplo, en Mushoku Tensei el protagonista es un hombre cuarentón, gordo, virgen, desempleado, sin estudios y aparentemente adicto a la pornografía. Un día unos hombres entran a su casa y él se escapa. En su escape ve que un camión está a punto de golpear a una niña. Nuestro hikikomori favorito se lanza heroicamente a empujar a la niña y hacemos un fade a blanco. Los eventos que transcurren después son un recuento de la vida de este hombre al despertar en el cuerpo de un bebé nacido en un mundo característico de su género. En este nuevo mundo el niño crece para convertirse en una buena persona con amigos, parejas sexuales e incluso un propósito.
Esto me suena, por lo menos a mí, no solo a una fantasía escapista. Sino a una fantasía suicida. La fantasía es que después de este cruel e inhumano mundo, apenas girando la esquina, hay un mundo lleno de amigos, pretendientes y propósito esperándote. Solo tienes que dejarlo pasar. No tienes que preocuparte por nada. No tienes que hacer nada. Solo espera el momento y sabrás, en muerte, lo que es vivir de verdad.
Cabe aclarar que la técnica de mandar a tu protagonista a un mundo desconocido es de las estrategias literarias más usadas en la historia. Esta técnica fomenta el desarrollo de personaje prácticamente obligando a los personajes a adaptarse y cambiar. Ejemplo de esto usare al que probablemente es el isekai más famoso.
 Re:zero cuenta la historia de otro hikikomori que es transportado a un mundo medieval. A pesar de que en este anime el prota no se muere, aun así se hace el esfuerzo por mostrar lo formulaico de su vida. Al llegar al nuevo mundo inmediatamente se da cuenta que al morir vuelve al mismo punto en el que apareció. Esta característica parece hacer algo totalmente nuevo con la trama. Sin embargo, me gustaría argumentar que esto no cambia la tesis de este ensayo. Esto también es una fantasía suicida.
A pesar de que nadie, siendo realista, querría vivir por los eventos que el prota vivió, esto sigue siendo un caso en el que alguien con una vida de mierda es transportado a una tierra en la que tiene toda la suerte que le faltó en su mundo pasado. Inclusive con los sucesos que nuestro protagonista se ve obligado a presenciar, la trama de loop temporal otorga algo que ningún otro isekai otorga. La habilidad de mejorar en la vida sin que nadie note el esfuerzo. Es de las fantasías más comunes en la gente ¿Qué pasaría si volviera a x momento en mi vida con los conocimientos que tengo hoy? . Aunque en la historia esto causa momentos de mucha angustia y dolor, el protagonista no puede morir. Si quiere mejorar en algo, conocer algún dato, acercarse a alguna persona. lo único que tiene que hacer es morir y al volver a pasar ese punto tendrá la ventaja (física, psicológica y social) para avanzar en su historia.
Un último ejemplo para cerrar esta discusión. Sword Art Online transcurre prácticamente igual a las demás. Un muchacho con poco que lo anime en la vida se pone un casco de realidad virtual para entrar a un mundo mágico. Solo que todo se complica cuando el creador de este videojuego anuncia que los cascos tienen la capacidad de freír los cerebros de sus usuarios, y si pierden en el juego mueren en la vida real. La única manera de salir es ganando el juego. Los eventos siguientes son el protagonista creando una banda de amigos y pretendientes, subiendo en los niveles y siendo el mejor en el juego.
A estas alturas no hace falta que explique porque esto no es solo una fantasía de poder. Aunque no muere literalmente el hecho de que no puedan salir del juego sin morir tiene el mismo uso literario. El nuevo mundo proporciona el ambiente perfecto, no solo para el desarrollo de personaje. Sino para el desarrollo de poder, estatus y habilidades sociales. Una vez más, no tienes por qué preocuparte o estresarte por fallar en tu vida. Solo tienes que entregarla y vivirás todo lo que el cruel mundo no te dejó tener.
Me gustaría hacer una breve mención del segundo tropo más popular de este género: Las pretendientes. Estas tres obras tienen prominentes subtramas en las que se explora la relación romántica/sexual de nuestro protagonista con su interés romántico. Este interés romántico rara vez es la única persona con la que se encuentra en situaciones comprometedoras, pero es de quien se gana el corazón. La virginidad es una gran parte de todas estas historias y, por ende, los personajes mujeres se vuelven un elemento importante en la transformación de este personaje. La actitud hacia las mujeres en estas historias comúnmente sigue un punto de vista un tanto problemático. Las mujeres de nuestro mundo son o difíciles o quieren con todos menos el prota y las mujeres del nuevo mundo son comprehensivas, amables y femeninas. Siempre encantadas con el exotismo del protagonista.
Y probablemente algunos de ustedes digan: Pero Tadeus ¿Eso qué importa? Es una historia cotorra con un final feliz, el prota deja de ser un hikikomori, aprende su lección, adquiere habilidades y se queda con su interés romántico. Aparte ¡Son historias Tadeus! no es real, no importa lo que pase. Mientras te diviertas y te pases un buen rato que importa.
Y a eso, querido lector, yo te diré: Esto no es un ensayo participatorio, yo hablo y tú escuchas. Pero después de eso te diré que la ficción es una de las formas más antiguas que tenemos los humanos para contarnos todo lo que no podemos decirnos a la cara. Las historias tienen el poder de extirpar nuestro subconsciente de nuestra cabeza y ponerlas en la mesa de disección enfrente de ti. Comúnmente pensamos que estas historias no tienen por qué ser desmenuzadas por ser hechas con el expreso propósito de escapismo.
Y me gustaría aclarar que el escapismo no tiene nada de malo. Creo que todos hemos estado en situación de no querer ser parte de este mundo nunca más, de perdernos en los altos castillos, las verdes praderas y las jugosas frutas que nos relatan los autores de estas historias. Créanme que historias escapistas me han ayudado a mi igual que a millones de personas. Pero el escapismo de verdad no te aleja del mundo. El escapismo de verdad te acerca a él.
Las fantasías de suicidio que vimos aquí, y las miles que no usé de ejemplo, te venden la idea de una realidad malvada. En estas historias el mundo real está en tu contra. Aun cuando en varios isekais el protagonista aprende su lección esta lección naturalmente se aprende muy tarde. Nadie realmente cambia. Las fantasías de poder y las fantasías sexuales solo funcionan en el nuevo mundo porque son totalmente impensables en el mundo real. Las personas que se sienten identificados con los protagonistas, pre y post-isekai, no consideran poco realista la magia, las bestias fantásticas o la miríada de especies humanas. Lo irreal es que alguna mujer vaya a notar al gordo, virgen cuarentón y hikikomori. Lo irreal es que un nini pueda tener algún estatus en el mundo. Lo irreal es que un hombre abandonado por el mundo pueda ser feliz.
Esto, para mí, es la razón por la que todo esto importa. Importa porque lo que te dicen estas historias es que tu valor como hombre se determina por ser útil. No eres un hombre si no eres útil. Si no eres útil eres un desecho, un accidente de la sociedad. Tu eres el error de redondeo. Y si quieres cambiar esto es tan simple como morir. Es tan simple como dejar de intentar ganar un juego arreglado e irte a un mundo donde todo es justo. En todos estos mundos si entrenas te haces fuerte, si estudias te haces sabio y si hablas con mujeres ellas no te ignoras y acabas enamorándolas. Pero no solo eso, tú tienes un talento nato. Tu eres especialmente fuerte, aprendes especialmente rápido y todas las mujeres se mueren por conocer al extraño que viene de una tierra misteriosa.
Todos queremos vivir en un mundo justo y en especial si tenemos algún talento que nos ayude a avanzar. Todos queremos ser útiles. Y nadie quiere ser abandonado. Nadie quiere jugar un juego que todos sabemos está arreglado. Es curioso ver que todas estas civilizaciones no son solo una extrapolación de una Europa medieval, sino que son todas sociedades capitalistas. Son meritocracias. Si te esfuerzas ganas. Es así de simple. Y no solo eso, a aquellos que hacen trampa siempre les da el tiro por la culata. Ningún villano se escapa de su consecuencia, ningún héroe se queda sin su recompensa.
Tu valor, querido lector, no te lo determina nada sino el hecho de haber nacido con el gen humano. Tú naciste de dos seres humanos y eso es todo. Vemos a los hombres de esta historia como patéticos antes de su viaje. Gordos, vírgenes, adictos a la pornografía, sin trabajo, sin estudios. Estos adjetivos son usados para representar a alguien patético porque representan fallas. Falla de cuidar tu cuerpo, falla de atraer al sexo opuesto, falla a ser útil a tu sociedad, falla a aprender. Estas fallas no son fallas inherentes de valor en una persona. Son fallas solo si consideramos a los valores capitalistas y patriarcales como los valores éticos por default en el hombre.
Estas son ideas arcaicas y dañinas para el espíritu humano. Tu valor no te lo da que tan útil eres, que tan fuerte eres, que tantas mujeres puedes atraer o que tal te ves. Tu valor te lo da ser una persona. Ser un ser humano. Puntos extra si eres una persona amable. Nunca van a faltar personas con pensamientos retrógrados que midan a los hombres a su alrededor por sus propias falacias cognitivas. Pero tú no tienes por qué. Si sientes que no puedes atraer a nadie del sexo opuesto es porque tienes la idea que deberías estar atrayendo a todas las mujeres que te ven. Esto no es cierto. Si sientes que eres sucio y tu cuerpo da asco. Esto no es cierto. Si sientes que tienes que generar dinero para valer como hombre. Esto no es cierto.
Estas emociones se amplifican al existir puramente en un ambiente donde estas características se consideran como fallas de personaje. La mejor solución para todo esto es simplemente salir de estos espacios. Sal a la calle, da un paseo por algún parque, ve al cine. Mientras estés afuera ve a las personas, ve sus caras, escucha sus voces y piensa en la inmensidad de cada uno de sus mundos. Piensa en la complejidad de tus emociones y las situaciones que les dieron origen y proyecta esa complejidad en cada persona que veas. Esto se llama empatía. Tu al igual que los seres humanos alrededor tuyo son personas. Tratarlos como personas. Trátate a ti como persona. Trátate bien. Cuídate.
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