|
Está usted en su regadera, se va a bañar. Está encuerado, abre el agua y entra. Estando adentro está confiado en que nada puede salir mal, después de todo es una ducha, cuando de repente uno de sus pies resbala tantito con el agua bajo usted. Todo su cuerpo entra en emergencia. Su sangre corre derecho a sus articulaciones y su cabeza. La piel de gallina. El tiempo se alenta, pone el otro pie en el piso y una mano en la pared. De la nada todo está bien. El peligro se evadió.
Si usted, querido lector, es una persona normal probablemente solo piense Asa madre wey casi me mato y continúe con su vida. Pero si es como yo probablemente empiece a pensar en lo verdaderamente frágil que somos. Va a empezar a pensar en sus órganos sostenidos en su lugar por su piel apretándolos juntos. Sus huesos sosteniendo precariamente las bolsas de tejido y líquidos varios que lo conforman. Sus pulmones nada más que globos carnosos y ensangrentados, su estómago poco más que una bolsa de supermercado con comida masticada dentro, sus intestinos tubos blandos llenos de mierda y comida medio digerida.
Esta es la tesis principal del body horror . Que, al final del día, somos simples bolsas de sangre erguidas por huesos. Que somos carne y, por ende, susceptibles a todo lo que la carne es susceptible. Esta interpretación de la condición humana se basa en la idea de que nuestra conciencia se encuentra o en nuestro cerebro, o como un ente metafísico que simplemente habita la carne como método de existir en el mundo. Y por lo que parece esto se siente acertado. Tenemos instintos que no controlamos, como el hambre o el deseo sexual, y estamos atados a las necesidades de nuestro cuerpo, como comer, dormir, desechos orgánicos, etc.
Aparte, soportando la teoría del ente metafísico, tenemos pensamientos que no controlamos y que a veces no queremos. Tenemos pensamientos intrusivos y nos vemos haciendo cosas horrendas, tenemos pensamientos lascivos sobre personas reales y ficticias, tenemos sentimientos que no elegimos nosotros, simplemente nos dan. Todo esto sin siquiera mencionar la miríada de experimentos de pensamiento que circulan en internet. Cosas como ¿Qué pasaría si metieras mi cerebro en tu cabeza y tu cerebro en mi cabeza? o la igual de grande cantidad de historias sobre conciencias intercambiando cuerpos. Inclusive encontramos esta idea en las frases motivacionales más quemadas Tú no eres tu cuerpo , Lo importante es ser bello por dentro , Las apariencias no importan .
Mi tesis en este pequeño, pero poderoso, ensayo es que esto no es así. El cuerpo es una parte inherente del ser. No hay una diferencia ni enfocada ni nebulosa entre su carne y usted. Todos estamos conectados intrínsecamente a nuestra experiencia corporal. Nuestra relación con nuestro cuerpo no es la de piloto y máquina. Somos uno. Y no solo eso, trataré de ir un paso adelante. Es peligroso entendernos como fantasmas habitando carne o como los dueños de un animal intentando entrenarlo. Y más, todo esto es culpa del puritanismo religioso.
Antes de continuar me gustaría hacer una pequeña tangente para aclarar algo. Yo no tengo nada en contra de la religión, ni de la cristiandad ni del catolicismo. Por si a alguien le interesa, yo fui criado católico, pero actualmente soy ateo. Yo no estoy argumentando nada en contra de las personas religiosas o de la idea de las almas o de Dios. Si usted ha encontrado confort, comunidad y amor dentro de su religión, y respeta y ama a su prójimo, usted es entonces una persona completa. Le pido siga así.
Cabe aclarar que esto tampoco es directamente sobre alguna controversia de la iglesia católica como institución. Yo apoyo la idea de que todos los seres humanos son personas y deben de respetarse como tales. Si usted, en su concepción del mundo, tiene la idea que hay seres humanos que, por simplemente existir, pierden su estatus como persona y deben ser arreglados o controlados entonces vamos a tener bastantes desacuerdos. Pero mientras todos aquí nos respetemos y nos veamos como seres pensantes y conscientes yo creo que vamos a estar bien.
Continuando con el tema. El puritanismo en la sociedad no es nada nuevo. Me siento con la confianza de escribir que todos hemos tenido múltiples experiencias con, ya sea personas y/o instituciones, puristas. Y estos encuentros pueden ir de obviamente dañinos para nuestra salud hasta tan sutiles que nosotros mismos los repetimos a nuestros seres queridos. Creo que si alguien llegara y le dijera No puedes andarte besando con tu novio en la calle, que va a pensar la gente es fácil de intuir que esto viene de un sentimiento purista, tanto de las relaciones, valores familiares etc., como de la misma sociedad. Pero si alguien le dice Cuando estás en una relación no debes fantasear con otra persona probablemente esté de acuerdo. Digo, tiene sentido. Usted no quiere que su pareja, en la que confía y a la que ama, secretamente tenga sentimientos (o peor aún impulsos) por otra persona.
Con este último párrafo mi intención es ilustrar cómo, en el fondo, estamos de acuerdo con muchas ideas nacidas del puritanismo. Todos tenemos dentro esa voz que nos dice que está bien hacer, decir y pensar. Si la desobedecemos nos arrepentimos, nos sentimos mal con nosotros mismos y nos acabamos odiando. Pero lo escucho decir Tadeus esa pequeña voz se llama conciencia, esa voz es la que evita que mates gente, le pegues a perritos y te cogas vacas. Si no la tuvieras todo el día estarías matando gente, golpeando perritos y cogiendo vacas. Y todo el mundo estaría igual . A lo que me gustaría decir: A) lo de la vaca fue una vez y ella me estaba haciendo ojitos. B) eso me suena a que alguien cree que la humanidad es fundamentalmente mala... como si todos tuviéramos un... ¡¿pecado original?!
La idea del puritanismo es mucho más antigua que el cristianismo también. Recordemos que Constantino, el emperador del Imperio Bizantino que hizo a esta religión la oficial de Bizancio, cumplió su oficio del año 306 al año 312. La idea de que tenemos una forma ideal a la que debemos aspirar viene desde Platón. Pero la razón por la que, creo yo, el cristianismo (y sus derivados) es un punto esencial en esta discusión es por su importancia histórica y las consecuencias de esta historia. El cristianismo y sus ramas varias ocupan un lugar extremadamente importante en la cultura actual. Esto no es malo en sí mismo, pero se vuelve problemático, incluso peligroso, al ver cómo llegó a ese lugar y lo que nos está haciendo.
Como un pequeño paréntesis, no pretendo explayarme sobre los crímenes contra la humanidad de la iglesia católica o el cristianismo como un organismo. Esa es una discusión para otro día. Es un hecho objetivo que, en nombre del Dios abrahámico, Jesús el Nazareno y la María la Virgen se han cometido horrores inimaginables, tanto a grupos de personas como a humanos individuales. Pero esto no es culpa de la religión. Estos horrores habrían pasado, y pasaron muchas veces, bajo otras religiones. De la misma manera en que la santa inquisición torturó a millones de españoles, moros y judíos, los aztecas arrancaron millones de corazones latientes de los pechos de sus hombres. Seamos adultos al respecto.
Pero hay una razón por la que el cristianismo y sus variaciones son lo que son hoy. Latinoamérica es una parte del mundo que ha sido constantemente destrozada por ideologías ajenas, y las pocas veces que algo bello ha nacido de aquí una de estas viene a matarla de raíz. Los españoles llegaron con su catolicismo europeo a darnos en la madre, a lo largo del siglo XIX México peleó por la laicidad en sus instituciones y a lo largo del siglo pasado toda Latinoamérica fue bombardeada, literal y figuradamente, por el cristianismo protestante estadounidense. El resultado de todo esto en nuestra actualidad es una cultura que se odia a sí misma.
No estoy intentando empujar una idea metafísica sobre la relación de la tierra y su gente. No creo en lo más mínimo que las características e historia de un pedazo de continente afecte de manera mágica a los changos que deciden coger y cagar ahí. Pero la violencia con la que nuestra cultura nació es un paso importante en nuestro pequeño viaje. Aún antes del descubrimiento de América las religiones cristianas inundaban el viejo continente y todas tenían en común esta idea del puritanismo. Pero al llegar a las américas, y coincidiendo con las cruzadas, el catolicismo español tuvo la oportunidad de llevar a este puritanismo a un nivel nuevo. De repente hay un continente entero lleno de seres mansos y primitivos que viven como animales, por suerte para ellos estamos aquí para ayudarlos y conducirlos por el camino del bien. Esta es la filosofía que tenemos los latinoamericanos hasta el día de hoy.
Probablemente suene un poco tonto al decir esto. Pero le aseguro, mi estimado lector, que esto es cierto. Todos nosotros vestimos, orgullosamente, las cicatrices del colonialismo europeo, y más recientemente del colonialismo americano. Hasta hace muy poco la idea del sueño americano y la del eurocentrismo empezó a ser seriamente cuestionada. Todos nosotros llevamos Historia universal en todos los grados de la escuela y todo lo que nos enseñaban era historia europea, en nuestras universidades de arte nos enseñan Historia del arte pero limitan a contarnos la vieja línea del tiempo: Edad media, renacimiento, barroco, clasicismo. romanticismo, siglo XX. A todos nos enseñaron que los Estados Unidos de América son el pináculo de la civilización. En Hollywood se hacen todas las películas que vemos y a Nueva York se van todas las empresas que valen la pena. Los santos protectores del mundo.
Obviamente a estas alturas todos sabemos que esto no es así. Quiero pensar que todos aquí somos personas de más de 18 años con por lo menos 3 pesos de sentido común. Todos sabemos que esto no es así. Pero el hecho de que esto nos lo siguieran enseñando cuando fuimos a la escuela dice algo muy importante. Que como sociedad seguimos creyendo esto. Nos sigue impresionando cuando traen a un arquitecto europeo para hacer algún edificio. Seguimos creyendo que algo está mejor hecho cuando lo traen del otro lado. La verdad es que somos una sociedad que se odia a sí misma.
Y esto va mucho más profundo que nuestras políticas. Esto va directo a la espina dorsal del sincretismo latinoamericano. El catolicismo. Todo lo anterior aplica exactamente igual a la religión a la que el 78% de México se inscribe. Somos una sociedad mayoritariamente católica que nació de un estado de total odio y desprecio a la miríada de cultos y creencias anteriores a ella, pero que inevitablemente sangran hasta hoy. El catolicismo en nuestra sangre está directamente en guerra con nuestra experiencia. Obviamente a todos nos enseñaron que por el famoso sincretismo hicimos al catolicismo nuestro, que ahora hay una marca latinoamericana del catolicismo en el que tenemos a una virgen morena, leyendas y un churrigueresco bien bonito en la catedral de la Ciudad de México. Y aunque todo esto obviamente es cierto, es una forma de engañarnos a nosotros mismos. Jamás hicimos al catolicismo nuestro. Nos odiamos a nosotros mismos. Nuestra sangre odia a nuestra tierra. Nuestra cultura odia a nuestra gente. Nuestra mente odia a nuestra piel.
El ser humano es un animal social. Somos sociales por naturaleza. Nos hace bien ver a otras personas y convivir con ellas. Por ello hemos evolucionado múltiples métodos para crear estas convivencias. Una de ellas son las normas sociales. El concepto de reglas que hay que seguir para estar en una sociedad, me atrevería a afirmar, es tan vieja como la humanidad. Y tiene todo el sentido del mundo. Solo queremos convivir con gente que sabemos es buena gente. No queremos convivir con gente que es mala gente. Entonces hacemos una clasificación fija para decidir quién es buena gente y quien es mala gente. Si matas a otros humanos eres mala gente y no nos queremos juntar contigo. Si golpeas perritos eres mala gente y no nos queremos juntar contigo. Si te coges a las vacas por favor no te me acerques ni a mí ni a mis hijos. Esto tiene sentido. Y con esto viene la utilidad de la conciencia .
La conciencia es un tema debatido, aparentemente. Conozco investigadores publicados que se rehúsan a usar el término mente o conciencia por su falta de fundamentos. Pero aquí no somos investigadores publicados. Yo soy un estudiante de música y el cabrón editando esto es un estudiante de ingeniería y los dos estamos medio imbéciles. No somos los más científicos per se. Así que la conciencia cobró una utilidad fundamental desde el principio de los tiempos. No es bueno hacer cosas malas así que cuando, por cualquier razón, hace usted algo malo se siente mal. Y la única forma de enmendarlo es aceptar que estuvo mal y convertirse en mejor persona. Pero el puritanismo, por lo menos para mí, empieza cuando a esta voz se le pone nombre. El concepto de tener a un ente omnipotente vigilándolo y juzgándolo todo el tiempo podría sonar aterrador si usted no está en el ámbito. Pero para los que crecimos con ello es algo reconfortante. Sacrificar tu libertad por protección es al final y al cabo lo que hacemos todos al pertenecer a un país. Sacrificamos nuestra habilidad de matar gente, golpear perritos y coger vacas para recibir privilegios como atención médica, transporte, comida, hogar, educación, etc. Y todo esto tiene sentido.
Tu valor, querido lector, no te lo determina nada sino el hecho de haber nacido con el gen humano. Tú naciste de dos seres humanos y eso es todo. Vemos a los hombres de esta historia como patéticos antes de su viaje. Gordos, vírgenes, adictos a la pornografía, sin trabajo, sin estudios. Estos adjetivos son usados para representar a alguien patético porque representan fallas. Falla de cuidar tu cuerpo, falla de atraer al sexo opuesto, falla a ser útil a tu sociedad, falla a aprender. Estas fallas no son fallas inherentes de valor en una persona. Son fallas solo si consideramos a los valores capitalistas y patriarcales como los valores éticos por default en el hombre. Tiene sentido si usted cree en las ideas católicas del siglo X o si es especialmente fanático de Thomas Hobbs. Pero pensándolo por más de 5 minutos nos revela algo aterrador. Toda esta cosmovisión. Sacrificar la libertad, vivir bajo el privilegio del estado, vivir bajo la protección de Dios, creer en la clásica línea temporal del primitivismo indígena a la civilización eurocéntrica. Todo esto solo tiene sentido si partimos de la idea que el hombre es malvado por naturaleza. Todo esto nace de la creencia de que como seres humanos somos violentos, malvados, animales. Y que lo que tenemos que hacer para controlarnos y vivir en la civilización es controlar al animal. Adiestrar al animal y evitar que haga toda esa maldad y violencia. La eterna tragedia del hombre es tener que vivir en este cuerpo maldito que a cada rato necesita comer, dormir, cagar y coger. Y que, si le quita uno el ojo de encima a este inmundo ser, se pondría a cometer los actos más despiadados a sus compañeros hombres. Es una cosmovisión fundamentalmente dicotómica. Usted no es solo dos. Usted es uno encerrado en el otro. Usted es el Dios atrapado en la bestia.
Y así se siente el ser humano. Se siente como estar dentro de un mecha de carne y huesos y sangre y tejidos. Es aterrador lo débiles que somos, lo frágil de nuestra anatomía y lo sensible de nuestros nervios. Es aterrador no poder salir. Estar encadenados toda nuestra vida al dolor y la desesperación de habitar máquinas que adolecen y se infectan y se enferman y perecen. Buscamos que, por lo menos en la muerte, podamos escaparnos, que podamos vivir en un mundo donde no somos carne. Donde no somos animales. Donde no tenemos que estar constantemente atendiendo a esta sucia bestia como a un bebé recién nacido. Donde somos solo dioses. Solo nuestro verdadero ser. No hay más dolor porque no hay más nervios, no hay más infección porque no hay más carne. Nadie nos ama solo por nuestro cuerpo porque no hay cuerpo, pero todos los que nos aman nos aman por nuestra esencia pues es todo lo que hay. No hay nada que odiar al espejo, no hay disforia, no hay grasa, no hay genitales. Seremos, aunque sea en muerte, libres.
Mis queridos lectores. Les ruego no caigan en estas ideas. Les ruego de rodillas y con mis palmas juntas no piensen así. Yo sé que al final del día soy una vocecita en el internet sin credencial alguna. Usted no tiene por qué escucharme. Pero le pido de la manera más atenta que no se piense atrapado dentro de usted mismo. Por más controversial que pueda sonar yo no creo que el hombre sea naturalmente malo. Yo no creo que usted sea malvado. Yo creo que usted es una persona buscando el bien, y en esa búsqueda ha cometido mucho mal. Sé lo que se siente eso y sé que no es fácil. Incluso escribiendo esto no puedo dejar de verme a través de decenas de pares de ojos. Ojos a los que amo, a los que respeto, a los que odio y a los que he lastimado. De todos ellos agarro sus pupilas y las pongo sobre las mías. Me obligo a ver sus colores, a oler sus olores y probar sus sabores. Incluso me he llegado a obligar a sentir sus dolores. Porque es difícil ser humano. Es difícil vivir en un mundo que te odia y que constantemente está intentando que te rindas. Y lo que menos necesitamos es juzgarnos, no solo a nosotros mismos, si no haciendo un extraño juego de roleplay con todas nuestras inspiraciones y todos nuestros peores errores y vernos a través de sus punzantes miradas.
Me atrevo a pedirle que rompa con esto. Usted es un animal mi querido lector. Tanto su cerebro como sus órganos sensoriales evolucionaron con funciones muy específicas que lo han mantenido con vida hasta el día de hoy. No tenemos ningún Dios dentro nuestro, no hay ninguna vida sin cuerpo y sin problemas. Y aunque la haya ¿De verdad está dispuesto a perder esta solo en la esperanza de que al morir llegue a su lugar prometido? ¿Cree usted que vale la pena dejar todo lo que causa placer por el miedo a recibir solo dolor después de morir? Mi respuesta, creo que sabe cuál, es que no vale la pena. Somos animales mi querido lector, usted y yo. Yo sé que dentro de usted parecen haber contradicciones. ¿Por qué quiero comer tanto si odio como me veo? ¿Por qué no me gusta verme al espejo? ¿Por qué no puedo ser quien me siento? Pero esto no demuestra una separación entre el cuerpo y la mente. Usted no se siente como un fantasma poniéndose un traje formal y una playera buchona al levantarse. Usted solo se levanta. Al maquillarse usted no siente que se está arreglando la camisa o que está haciendo bonita alguna prenda. Usted siente que se está arreglando a usted y poniendo bonito a usted.
Todas estas inseguridades y auto odio no ejemplifican la separación natural de su mente y su cuerpo. A mis ojos ejemplifican exactamente lo contrario. Si usted no fuera su cuerpo no se esforzaría en ser exactamente quien es. No pelearía a garra y uña por ser referenciado y mencionado por el nombre que usted elige. No pasaría por todo el sufrimiento que es realmente hacer un cambio físico. Lo que usted desea es una congruencia entre su cuerpo real y la imagen que usted tiene de usted. Pero inclusive esto está al alcance de la punzante vista de los mil ojos. Hacemos nuestra imagen interna a partir de cómo nos ven los demás. A él no le gustaría que me vistiera así A ella no le gustaría que dijera esto A ellos no les gustaría verme haciendo esto . Llámelo Dios, llámelo conciencia o llámelo presión social. Pero estas voces no son usted. Usted tiene su propia voz y muchas veces esta docena de voces se la comen y la vuelven inteligible. Le pido se ponga atención a usted mismo. Y la única forma que conozco para hacerlo es hacer caso a sus necesidades, a sus instintos, a sus impulsos.
Antes de que se me vayan a meterle el dedo a los pasteles del supermercado y a correr encuerados por las calles me gustaría aclarar algo. Gracias a todo este puritanismo, y en amalgama con nuestra cultura heredada de la ilustración que busca explicar todo de manera científica, tenemos lo que denominamos perversiones sexuales . Nuestra definición de estos varía de maneras estridentes a lo largo de nuestra historia. Por poner el ejemplo más obvio la homosexualidad fue removida del DSM (Diagnostic and Statistical Mannual of Mental Disorders) hasta 1974 y aún después, las ansiedades causadas por la atracción al mismo sexo se mantuvieron como trastorno mental durante muchas décadas después. Esto quiere decir que nosotros, como sociedad civilizada , agrupábamos a la homosexualidad con la pedofilia hace no más de 60 años. Por esto me gustaría aclarar lo siguiente. Para encontrar su voz de entre las miles que suenan en su cabeza debe seguir sus impulsos. Pero debe usted tener la empatía con sus compañeros humanos de no lastimar sus libertades y sus espacios en su propio viaje de descubrimiento. El respeto al derecho ajeno es la paz después de todo.
Con esto fuera del camino. Lo aliento a sumergirse, aunque lentamente, en sus impulsos. Róbese algún dulce de un supermercado, vaya a algún bar drag, vístase del sexo opuesto, mastúrbese con la pornografía más bizarra (pero legal) que encuentre. Intencionalmente rompa las convenciones en las que se encuentra. Al principio serán cosas pequeñas como esto. Pero en un futuro, si todos los días sigue con esta rutina, verá las noticias, a sus políticos, a sus autoridades, a sus maestros o jefes y escuchará detenidamente sus palabras. Y se dará cuenta que son humanos justo como usted. Idiotas erguidos que no hacen más que flotar en los ríos del placer y el dolor. No son más y no son menos. Dejará de sentirse superior a la gente que considera menos y dejará de poner en pedestales a la gente que considera más. Se dará cuenta que todos somos el mismo chango. Todos somos animales. Y eso nos hace iguales.
La privacidad es un invento moderno que nos sirve para mantenernos un misterio en un mundo que desesperadamente quiere aprender todo de su mismo. Aprovéchela a todo lo que da. Dentro de sus 4 paredes usted puede hacer lo que se le dé su gana. Para cuándo se sienta natural el romper con las pequeñas normas sociales al estar sólo sabrá cómo romperlas en público. No sólo escuchará claramente su propia voz en su cabeza, si no que los demás también la escucharán. Esto no solo se trata de querernos a nosotros mismos. Esto se trata de no ser controlados. En Estados Unidos, aunque ellos no lo quieran admitir, tienen un gobierno teocéntrico, aunque sea en práctica ¿Por qué esto funciona para ellos cuando nosotros tiramos sangre y lágrimas por un gobierno laico? En mi opinión por dos razones. Una es que el sistema de colonización de los ingleses fue drásticamente diferente. Pero en segunda, y creo más importante, la religión funciona como una forma de control. Es el sueño húmedo del Hermano Mayor de Orwell. Un método de control en el que tus ciudadanos se controlan solos. Ellos solos hurgan en sus cerebros por los pensamientos más perversos y lascivos y solitos se castigan por ellos. Le pido no caiga en esto. Usted puede vivir una vida plena y amable dentro de la religión sin tener que tener una policía dentro de su cabeza haciendo redadas a cada sueño y pensamiento que se cruza detrás de sus ojos.
Usted y yo somos animales, mi querido lector. Es una verdad indudable. Y vivimos sumergidos en una cultura que con todas sus fuerzas se rehúsa a aceptar esta experiencia como verdadera. Pero, aunque no dejemos de ser animales, somos animales únicos. Somos bestias como ninguna otra en el planeta. Tenemos sentidos, extremidades y un cerebro que evolucionaron con el expreso propósito, no solo de mantenernos vivos, sino de hacernos comunidad. Somos un animal comunal. Y aunque como estos haya muchos no hay ninguno que haga lo que nosotros. Que sueñe y haga sus sueños realidad, que sufra y haga sus sufrimientos en madera y metal, que desee y traiga a su deseo a nuestro mundo con pigmentos y arcilla. La tragedia del hombre no es ser el Dios atrapado en la bestia. Es ser la bestia tratando de ser Dios. La naturaleza es Dios. La belleza es Dios. Y sentimos que nosotros no podemos ser Dios mientras no seamos bellos y puros. Pero en esto nos equivocamos. Dios es la carne, Dios es la sangre y los órganos, Dios son los billones de microbios viviendo y muriendo dentro de usted en este momento. Dios es tanto la maravilla biológica que es su cuerpo como la imposibilidad estadística que es su cerebro. Usted, mi querido lector, ya es Dios. Dios y bestia. No deje que nadie lo controle ni que nadie le diga que pensar. Tanto usted cómo sus compañeros humanos son carne divina. Comportémonos como tal. Dejemos atrás esta plática inútil de deseos bajos perversiones y mala etiqueta . Dejemos atrás de una vez por todas a las personas y organismos que nos quieren controlar y mover a su voluntad. No los deje entrar en su casa. No los deje entrar en su mente. Sus 4 paredes son suyas. Su mente es suya y solo suya. Usted y yo somos Dios. Juntos somos Dios. Resistamos juntos y no dejemos que nadie nos vuelva a controlar.
|
|